martes, 2 de diciembre de 2025

Farid Dieck – Una mirada a los Modelos de Manejo del Conflicto

En su video, Farid Dieck se enfoca precisamente en este tipo de conflicto interno. No habla de acuerdos externos ni de negociaciones, sino de las batallas silenciosas que nacen del duelo y de la necesidad de reconstruir el significado cuando algo irremediablemente cambia. Y cuando se compara su mensaje con los modelos de resolución de conflictos del PDF, es evidente que dos de ellos encajan de manera casi exacta: el Modelo Circular–Narrativo y el Modelo Transformativo.


En contraste, el Modelo Harvard, aunque útil en disputas prácticas, resulta insuficiente para interpretar este tipo de vivencia emocional. Para comprender por qué, vale la pena examinar cada modelo con calma.


1. El Modelo Harvard

El Modelo Harvard fue diseñado para resolver desacuerdos concretos. Su objetivo es que las partes reconozcan sus intereses, planteen alternativas, separen el problema de la persona y lleguen a un acuerdo beneficioso. Funciona bien cuando el conflicto tiene un carácter práctico: diferencias entre colegas, distribución de recursos, o situaciones donde ambas partes buscan una solución justa.


Pero el duelo no es un intercambio. La ausencia de alguien no es una disputa. La muerte no se “arregla”. Y el dolor emocional no puede analizarse como si fuera una negociación racional.


Cuando la tensión proviene de un golpe emocional profundo, este modelo deja de tener sentido. No se trata de convencer, sino de comprender. No se trata de obtener un acuerdo, sino de darle un significado distinto a lo vivido. No se trata de ordenar demandas, sino de integrar aquello que la vida nos arrebató.


Por eso, dentro de lo que plantea Farid, este modelo no aplica. Y lejos de ser una limitación, simplemente evidencia que algunos conflictos no pueden resolverse hablando de intereses o de posiciones.


2. El Modelo Circular–Narrativo

Este modelo sostiene que los conflictos no solo existen en lo que ocurre, sino en la historia que construimos alrededor de lo que ocurre. Las narrativas pueden limitarnos o liberarnos según cómo las interpretemos.


El mensaje de Farid encaja perfectamente aquí: él insiste una y otra vez en la manera en que interpretamos nuestras experiencias. Según este enfoque, la transformación sucede cuando logramos reescribir nuestra historia, ampliar su significado y resignificar lo vivido.


a) Escuchar la narrativa inicial

Todo dolor comienza con un relato espontáneo, lleno de dudas y preguntas. “¿Por qué pasó esto?” o “¿Qué sentido tiene?”. Ese diálogo interno es la narrativa dominante.


En el caso de Farid, esta narrativa aparece tras la muerte de su hermano. Las preguntas cargadas de tristeza forman el núcleo de su historia inicial. Escuchar esa narrativa sin intentar corregirla de inmediato es el primer paso del modelo.


b) Modificar la historia y contarla de otro modo

Farid diferencia entre encontrar sentido y fabricarlo. Lo primero es esperar; lo segundo es actuar. Él compara la vida con una oración compuesta de palabras que vamos añadiendo. Es una metáfora potente porque muestra que cada experiencia puede cambiar el significado de la anterior.


Eso es exactamente lo que propone el modelo narrativo: permitir que la historia se expanda para abrir nuevas interpretaciones.


c) Ampliación del significado

Farid afirma que las cosas no pasan “por algo”, sino “para algo”. No habla de destino, sino de propósito creado a partir de cómo decidimos afrontar lo ocurrido. Este cambio de mirada transforma por completo la narrativa: el pasado deja de ser una carga y se vuelve material para continuar adelante.


d) Integración y proyección

El proceso culmina cuando la nueva historia se incorpora a la vida cotidiana. En el mensaje de Farid, esto se observa cuando afirma que las personas que ya no están siguen viviendo a través de nuestras acciones y decisiones. De este modo, la historia no termina en la herida, sino en un legado.


3. El Modelo Transformativo

A diferencia del modelo narrativo, este enfoque se concentra en la persona más que en la historia. Busca fortalecer la claridad interior, la autonomía y la capacidad de relacionarnos con los demás desde un lugar más consciente.


Este modelo encaja profundamente con la visión de Farid.


a) Empoderamiento: conocerse y hacerse responsable de uno mismo

Para Farid, conocerse es un acto de libertad. No se trata de controlar el mundo, sino de poder responder de manera consciente ante él. Cuando comprendemos qué nos mueve y por qué reaccionamos como lo hacemos, actuamos con mayor lucidez. Esto es el núcleo del empoderamiento transformativo.


b) Aceptación: una apertura activa a la realidad

La aceptación no es rendirse. Para Farid, aceptar es mirar la realidad de frente, sin adornos ni evasiones. Al dejar de resistirse a lo que ya es, la persona recupera energía y puede empezar a construir algo nuevo. En el modelo transformativo, la aceptación marca el punto desde donde nace la capacidad de decidir.


c) Reconocimiento: descubrir al otro como fuente de sentido

Farid afirma que no podemos vivir aislados. El sentido de la vida se construye en relación con quienes nos rodean. Los vínculos, el cuidado y las causas compartidas nos orientan. En este modelo, reconocer al otro transforma no solo la relación, sino también la manera en que nos entendemos a nosotros mismos.


d) Un cierre que abre posibilidades


El final del proceso no es una solución definitiva, sino un espacio de reflexión permanente. Tanto en el modelo como en el mensaje de Farid, la vida se entiende como una oportunidad constante de cambio. Incluso el dolor puede convertirse en impulso para vivir con mayor intención.

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